Johannesburgo. Sudáfrica atraviesa una nueva crisis social tras el aumento de ataques contra ciudadanos extranjeros en distintas localidades del país. Miles de migrantes procedentes de Nigeria, Mozambique, Zimbabue y Malawi han abandonado sus hogares o buscan regresar a sus países de origen debido a actos de violencia, amenazas y persecuciones impulsadas por grupos que responsabilizan a los extranjeros de problemas como el desempleo, la inseguridad y el deterioro de los servicios públicos.
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, condenó los ataques y prometió actuar contra los grupos responsables de promover la violencia. El mandatario advirtió que la aplicación de las leyes migratorias corresponde exclusivamente al Estado y no a organizaciones o grupos civiles.
La situación ha generado preocupación en toda África, ya que varios gobiernos han iniciado operaciones para repatriar a sus ciudadanos. Expertos advierten que la crisis podría afectar las relaciones diplomáticas y el comercio regional en el sur del continente.




