La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a traspasar las fronteras del conflicto este domingo. Ataques de ambos bandos dejaron al menos siete muertos y decenas de heridos, mientras Bulgaria y Moldavia investigan incidentes relacionados con drones en sus territorios.
En la región rusa de Bélgorod, drones ucranianos causaron cinco muertes y alrededor de 20 heridos. En Ucrania, un ataque ruso contra un edificio residencial en Járkiv dejó dos fallecidos y 13 lesionados, mientras Odesa fue alcanzada por decenas de misiles y drones.
La mayor tensión diplomática se produjo en Bulgaria, donde un dron presuntamente procedente de Rumanía explotó cerca de un gasoducto internacional, sin causar daños ni víctimas. Sofía convocó al embajador ucraniano para solicitar explicaciones, mientras Kiev aseguró que investiga el incidente.
En Moldavia, las autoridades encontraron restos de un dron de combate después de una explosión cerca de la frontera, aunque todavía no han determinado su procedencia.
Estos episodios evidencian cómo el creciente uso de drones amenaza con extender las consecuencias de la guerra hacia países vecinos. La situación exige mayor coordinación regional, intercambio de información y canales diplomáticos que permitan evitar que un error técnico desencadene una crisis internacional.




